¿Falta de Visión Cultural e Identidad Paisajística?
Con mucho orgullo y sacando pecho, vimos recietemente al alcalde de Manizales, Jorge Eduardo Rojas Giraldo recorriendo el recién construido Puente de Cristal en el sector turístico de Chipre, en la capital caldense. Una obra hecha en tubos metálicos, con techo de cristal, con 56 metros de longitud, ubicado en un punto en el que solo 20 metros de tramo(en el centro del puente) goza de vista panorámica hacia el paisaje, pues los demás tramos, a lado y lado, está tapados por árboles, que no permiten disfrutar del paisaje y los cuales, finalmente no se pueden podar ni derribar, ya que se trata de una zona protegida. La verdad, somos muchos los que no entendemos el sentido de esa construcción.

No obstante, lo que si entendemos es quizá la falta de visión e iniciativa de nuestro gobernante local y de algunos de sus funcionarios, al no aprovechar ese espacio, ese corredor turístico, de una ciudad con declaratoria de Paisaje Culrural Cafetero y en amenaza de ser retirada, para construir un puente alusivo y asociado a una de nuestras raíces e identidades culturales, como lo es la actividad de la arriería; los llamados casapuentes que hicieron parte de la infraestructura de los caminos de arriería y que jugaron un papél tan importante en el desarrollo de nuestra región.
SOBRE ESTOS PUENTES:
Los puentes de madera con techo, conocidos popularmente como puentes techados o “puentes de arriería”, no fueron simplemente obras de ingeniería civil; fueron piezas fundamentales para la integración económica y social de Colombia durante los siglos XIX y principios del XX. Su importancia se puede desglosar en varios pilares clave:
1. Protección Estructural y Durabilidad
En la geografía colombiana, caracterizada por lluvias torrenciales y una humedad relativa muy alta, la madera se deteriora rápidamente. El techo tenía una función técnica esencial:
- Preservación: Evitaba que el agua de lluvia se filtrara en las vigas maestras y las uniones de la estructura (comúnmente de maderas finas como el comino crespo o el cedro), previniendo la pudrición.
- Reducción de costos: Al proteger la madera del sol y el agua, un puente techado podía durar décadas más que uno descubierto, algo vital en una época donde el presupuesto estatal y local era limitado.

Casa puente de San Narciso construido en el año 1912, fue uno de los puentes de arriería mas emblemático del departamento.100 años después en el año 2012 se desplomó por la falta de mantenimiento . Como ha ocurrido con todos los que ya no estan, dada la negligencia de los gobernantes actuales en la conservación del Patrimonio Cultural.
2. Seguridad para las Rehalas y Arrieros
La arriería dependía de mulas cargadas con café, sal, herramientas o tabaco. Estos puentes ofrecían ventajas operativas directas:
- Tracción: Al mantener el piso seco, se evitaba que las pezuñas de las mulas resbalaran sobre la madera húmeda, lo que prevenía accidentes fatales en los abismos de la cordillera.
- Control del ganado: Los puentes techados creaban un efecto de “túnel” que ayudaba a que los animales no se asustaran con el rugido de los ríos crecidos o el brillo del agua, manteniéndolos enfocados en el camino.
3. Función Social y de Refugio
Estos puentes se convirtieron en hitos geográficos y puntos de encuentro:
- Posadas improvisadas: Durante tormentas repentinas, los arrieros y sus muladas encontraban en el puente un refugio seguro para esperar a que amainara el clima sin que la carga (especialmente el café o la harina) se mojara y se dañara.
- Intercambio de información: Eran lugares de descanso donde los viajeros intercambiaban noticias de otros pueblos, convirtiéndose en “redes sociales” rudimentarias en medio de los caminos de herradura.
4. Simbolismo y Desarrollo Regional
En regiones como Antioquia, Caldas y Santander, la construcción de un puente techado representaba el progreso de una localidad.
- Ingeniería vernácula: Demostraban la destreza de los carpinteros de la época, quienes utilizaban sistemas de cerchas (como el sistema King Post o Town) que permitían cubrir luces (distancias) considerables sin apoyos intermedios en el lecho del río.
- Identidad Paisajística: Hoy en día, los pocos que quedan en pie (como los de Abejorral, Jardín o el suroeste antioqueño) son considerados monumentos de la colonización y testimonios de la arquitectura que permitió el auge de la economía cafetera.
Al respecto, tambien los historiadores manizaleños, Albeiro Valencia Llanos y Pedro Felipe Hoyos Korbel, se refirieron a este tipo de construcciones, procesos de elaboración, tipos de maderas y su importancia en el desarrollo de la arriería y de nuetra región, así como el valor cultural que estos representaron. Arquitectura procedente de Europa, especialmente de España e Inglaterra, que finalmente fijó su estilo en estas tierras y de allí su uso permanente.
Como se puede observar, el valor cultural y ancestral de dichos puentes es un elemento que pudo haber contribuido a enriquecer la derroida declaratoria de PCC que tiene nuestra ciudad. Quizá hoy día las maderas no duren cien años, como la del puente de la fotografía, pero estamos casi seguros que con dos mil millones de pesos, que supuestamente costó el tal puente de cristal, se hubiese podido hacer un importante simil de los puentes ancestrales en referencia y haber promovido un legado cultural propio de nuestras raíces, en las actuales y nuevas generaciones de manizaleños y visitantes.
Así mismo, culturalmente, los maderos de estos puentes se convirtieron en ´pizarras y papél en donde los arrieros dejaron cientos de coplas, poemas y hasta cartas a sus amadas, producto de su inspiración mientras se escampaba de aguaceros o tomaban un descanso.
Igualmente conocimos que el arquitecto que diseñó el puente de cristal, le vendió la idea a la alcaldia de Manizales, de que “las personas que transiten por el mismo, se van a sentir como si estuviesen transitando por un bosque tropical”; extraña teoría, pero muy respetable.
Finalmente, si a toda esta maraña de tubos de metal y de vidrios, con que construyeron el puente de cristal, le sumamos la cantidad de cajones de aluminio o también llamados módulos, comprados para reemplazar los de los vendedores, también se incrementa esa falta de identidad paisajística y cultural, dado que desde la JAL de la comuna Atardeceres, habrían de sugerir unos módulos tipicos alusivos al PCC, pero que al parecer tambien se dejaron convencer desde la administración municipal y cayeron igualmente en esa fatla de visión e identidad paisajística y cultural, para el sector turístico más importante de Manizales.
Por: Rubén Darío Sánchez