Caldas

Vivos se aprovechan de ayudas sin corresponderles.

Mientras cientos de familias en Pereira y Manizales cuentan pérdidas reales tras el terremoto, otro grupo de ciudadanos, sin ningún pudor, se hace pasar por damnificados para quedarse con mercados, auxilios económicos y hasta cupos en albergues que no necesitan. La situación ya generó indignación entre las autoridades y la ciudadanía honesta que sí perdió su patrimonio.

El propio alcalde de Pereira, Mauricio Salazar, expuso el descaro a través de un extenso video en redes sociales, donde quedó en evidencia cómo personas con viviendas completamente intactas llegan a reclamar ayudas que deberían llegar a quienes de verdad lo perdieron todo. Funcionarios de la alcaldía relataron que, al ofrecerles traslado a un albergue, varios de estos vivos admitieron sin ningún reparo que no estaban afectados, que simplemente iban por el almuerzo.

En Manizales el panorama no es distinto, concejales de la ciudad advirtieron que en varios barrios, e incluso en algunas veredas, hay ranchos viejos, deteriorados por el tiempo o directamente abandonados, cuyos dueños ahora los presentan como daños del sismo para reclamar mejoras de vivienda a costa del erario público.

La modalidad enciende las alarmas sobre el manejo de los recursos destinados a la emergencia. Cada mercado, cada auxilio y cada cupo que termina en manos de un oportunista es uno menos para la familia que hoy no tiene dónde dormir. La ciudadanía honesta exige que las administraciones de ambas ciudades refuercen la verificación de cada solicitud, porque la solidaridad no puede seguir siendo el terreno fértil de quienes se aprovechan del dolor ajeno.

Por: Juan José Yusti

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