Caldas
Lograron su cometido, los despreciables vándalos.
No alcanzó a durar un mes el mural que estudiantes de Arquitectura de Latinoamérica, plasmaron sobre los vidrios del Puente Vizcaya, como una obra con mensajes alusivos al valor de la vida, antes que los despreciables vándalos acabaran deteriorándola con sus mamarrachos, con los cuales se creen artistas, dentro de su más crasa ignorancia. Las imágenes hablan por si solas.
Y el control y la autoridad………por ninguna parte.