“Manizales, la Aldea, el Pueblo, la Ciudad”: Albeiro Valencia Llano:
PRINCIPALES ACTIVIDADES ECONÓMICAS: PARTE III.
Las principales actividades económicas de los manizaleños se reducían a organizar las fincas para satisfacer las necesidades familiares; al mazamorreo del oro en quebradas y riachuelos de la región; al saqueo de sepulturas indígenas (guacas); y al engorde de cerdos.
Las principales actividades económicas de los manizaleños se reducían a organizar las fincas para satisfacer las necesidades familiares; al mazamorreo del oro en quebradas y riachuelos de la región; al saqueo de sepulturas indígenas (guacas); y al engorde de cerdos.

El primer mercado fue organizado iniciando el año 1849 y se debió a la visión futurista de don Marcelino Palacio, quien aprovechó un domingo, cuando se habían congregado para rezar, e invitó a todos para que el sábado siguiente trajeran para vender cualquier producto de las huertas o sementeras y que si algo se quedaba sin vender, él lo compraría. La plaza aún estaba cubierta por las cepas de los grandes árboles que habían sido derribados para limpiar el terreno, sobre las cuales los campesinos pusieron vitorias, repollos, cebollas, papas, arracacha, plátanos, yucas, maíz, frisoles, panelas, uchuvas, entre otros. Finalmente don Marcelino no tuvo que comprar nada que sobrara.
Un aspecto que ayudó al desarrollo de la joven aldea fue el contrato celebrado en junio de 1853, entre el gobierno central y la empresa González-Salazar y compañía, que puso fin al pleito entre los colonos y la empresa; sobre esta base recibieron parcelas o títulos de propiedad 1.154 colonos; de este modo estos se vieron estimulados a desarrolar la producción en la tierra recibida. Mientras tanto nuevos grupos de colonos seguían huyendo de la miseria y de las guerras civiles y se asentaban en la tranquila aldea de Manizales, ayudando a desarrollar la vida económica.
Los Caminos de Herradura:
La ubicación de Manizales sobre el lomo de la cordillera lo convirtió en punto obligado para el cruce de caminos po0rque conectaba los Estados de Antioquia y Cauca y por el páramo con el Tolima y el Río Magdalena; además era un sitio estratégico desde el punto de vista militar.

El Camino del Norte:
el primer camino fue el del norte o ruta a Neira llamado camino de la colonización, porque se dirigía a Salamina, de allí a Abejorral y hacia el corazón de Antioquia de donde llegaba un torrento constante de colonos.
El Camino de El Ruiz:
El Cabildo empezó la construcción de esta vía en el año de 1850 buscando poner en contacto a Manizales con Ambalema en el >Tolima, para favorecer el intercambio comercial entre las dos provincias y con el Río Magdalena; la ruta salía de Manizales, termales, Cueva Gualí, Cueva de Toro, Cueva de Nieto, en las cuales se descansaba y se pernoctaba; Murillo, Líbano, Ambalema. Ruta que se hacía en cinco días, normalmente desde Manizales al Líbano; el problema de este camino era el intenso frio, no habían posadas y por ello tocaba pernoctar en las mencionadas cuevas.
Camino de Aguacatal o de la Elvira:
El Cabildo emprendió la construcción de esta vía en 1865 y aunque era otra ruta al Río Magdalena, evitaba el paso por el nevado del Ruiz; la ruta era Manizales, la Elvira, páramo Aguacatal, Soledad, Mariquita. Esta vía era más corta que la del Ruiz y al vincular a Manizales con Mariquita, Honda y el Río Magdalena, impulsó el comercio de importación y de exportación de forma asombrosa.
La Arriería:
Por estos caminos se desarrolló la arriería, pero fue el comercio del cacao, el que inició la arriería como empresa en la aldea de Manizales; cacao que llegaba de Cartago y posteriormente despachado para Arma y de allí a Medellín. En el viaje de regreso las mulas eran cargadas con mercancías (telas, herramientas, etc.) para el comercio de Manizales; de Ambalema se traía tabaco, cobijas y mantas; de Honda se traía abarrotes y se llevaba café para exportación por el Río Magdalena.

Después, hacia 1880, es tan grande el fenómeno de la arrieria que en Manizales había 152 mulas y caballos para viajeros; 300 mulas y bueyes pára el acarreo de viceres y mareriales de construcción y 1.200 bueyes para transportar mercancías hacia diferentes puntos, fuera del distrito. A principios del siglo XX, Manizales es un gran centro exportador de café o importador de mercancías y los transportadores utilizaban diez mil bueyes para movilizar la carga entre esta plaza y Honda.
Inicialmente en Manizales se prefirió al buey, aunque más lento, pero más fuerte que la mula y por su resistencia a los terrenos fanegosos y al frio del páramo; en bueyes trajeron piezas de enorme peso como estatuas, pianos, órganos, trapiches y calderas, entre otros. Para principios del siglo había en Manizales numerosasa recuas de 50 bueyes que viajaban constantemente por el páramo hacia el Tolima y eran las más importantes las de los hermanos Estrada Botero (Félix, Diego, Tiberio y Emiliano), los mayores empresarios de la arriería en Manizales; también eran famosas las recuas de Justiniano Londoño, padre del político y orador, Fernando Londoño Londoño. En cuanto a los arrieros típicos, el más destacado en Manizale fue Francisco Antonio Echeverri “Cotoño).
Sobre las Recuas y los Arrieros:
Una recua de 15 o más mulas o bueyes la manejaban normalmente cuatro arrieros que se distribuían a lo largo de la caravana; un muchacho que iba adelante conduciendo al buey madrino, el sangrero, que se encargaba de la comida; los arrieros permanecian atentos para guiar los bueyes en los malos pasos, ensanchar caminos y componer la carga cuando se ladeaba.

Los arrieros vestían con pantalones remangados a la altura de la pantorrilla, camisa gruesa, sombrero aguadeño, alpargatas de cabuya, poncho, mulera, pañuelo raboegallo, larga peinilla de muchos ramales, carriel de Nutria y largo zurriago. Viajaban con el hatillo el cual era como una maleta forrada en cuero de vaca, el cual contenía ollas para cocinas, , tarro de guadua con velas, toldo para acampar y el bastimento compuesto por carne, tocino, frisoles, panela, chocolate con harina, café, las estacas (masas de maíz cocinado con chicharrón de empella envueltos en hojas de vihao) y bizcocho de arriero (costras grandes y delgadas de maíz capio, con mantequllia y huevo que se asaban en un plato de barro llamado “cayana”.
La arriería fue una actividad de gran importancia económica y social, porque ayudó a convertir a Manizales en destacada plaza comercial. Los empresarios de la arriería tuvieron enorme figuración social y sus nombres son recordados con orgullo por la generación de manizaleños que vivieron esa época; entre estos se destacaron, Gabriel Arango, Félix María Henao, Manuel Henao, Justiniano Londoño y los hermanos Estrada Botero.
Continuará …….