Siempre han existido y existirán los avivatos:
Se cuenta en la historia de Manizales que el terreno para la fundación del poblado (Manizales) y para la repartición de lotes, tal como lo muestra el mapa. fue entregado por el señor Manuel María Grisales, propietario del mismo, a condición de que cada uno de los beneficiarios, le pagara un peso sencillo por el solar que recibiera.

Sobre esto escribió el señor Grisales, años más tarde que el único que cumplió el compromiso fue don Ignacio Londoño y agregó “perdí así todo mi trabajo de aperturas, desde el cementerio viejo hasta la catedral, debiendo tenerse en cuenta quwe en aquellos tiempos los víveres eran muy costosos, porque se traían a espaldas desde Salamina y sudando la gota gorda, porque no había caminos”. Es decir que, según la historia, a don Manuel María le hicieron maturranga unos avivatos que no le pagaron el peso por el solar.
Estas y otras anécdotas, relatos, historias, hechos, acontecimientos y demás, se encuentran consignados en las más de 400 páginas del libro “Manizales la Aldea, el Pueblo, la Ciudad”, del historiador, académico e investigador caldense, Albeiro Valencia Llano, miembro de la Academia Colombiana de Historia.

En tal sentido y con la autorización del autor, próximamente en este espacio informativo y periodístico (Página web: Conversando con el Tigre.com) iniciaremos la publicación cronológica de apartes relacionados con diferentes acontecimientos y hechos que hacen parte del contenido del libro en esa historia sobre Manizales como Aldea, Pueblo y Ciudad relatadas por Valencia Llano.