Caldas

15 años del PCCC, con resultados Agridulces:

Durante este mes, se conmemoran los 15 años, desde aquel 25 de junio de 2011, cuando la UNESCO inscribió al Paisaje Cultural Cafetero de Colombia (PCCC) en la Lista de Patrimonio Mundial.

Hacer un balance de lo que ha pasado en este tiempo con los 51 municipios de Caldas, Risaralda, Quindío y Valle del Cauca revela una historia agridulce: por un lado, una explosión de orgullo e identidad que puso la región en los ojos del mundo, y por el otro, serias alarmas sobre su sostenibilidad y conservación; se destaca entonces fenómenos como:

1. El auge inicial: Identidad y boom turístico (2011-2018)

Durante los primeros años tras la declaratoria, el impacto más evidente fue la transformación del modelo económico regional.

  • Del grano a la experiencia: Las fincas tradicionales encontraron en el turismo rural una fuente de ingresos alternativa. Se consolidaron los cafés especiales, el avistamiento de aves y los alojamientos experienciales.
  • Apropiación cultural: El “orgullo paisa-cafetero” y la arquitectura de colonización (con sus paredes de bahareque y balcones coloridos) pasaron a ser vistos como tesoros que debían mostrarse al mundo, disparando las visitas de extranjeros.

2. La diversificación y las tensiones del territorio (2018-2022)

Con el tiempo, el PCCC empezó a enfrentar los costos de su propio éxito y de las dinámicas globales:

  • Presión inmobiliaria: Municipios emblemáticos como Salento o Filandria empezaron a sufrir de “gentrificación rural” y un turismo masivo que amenazaba la tranquilidad local y los servicios públicos.
  • El desafío del relevo generacional: Las nuevas generaciones empezaron a migrar a las ciudades, poniendo en riesgo la transmisión del conocimiento tradicional sobre el cultivo de montaña.

Celebraciones:

Por parte del departamento de Caldas, la celebración se dio en el municipio de Chinchiná, en donde propios y visitantes disfrutaron de una jornada especial llena de actividades culturales y una gran tomatón de café, un espacio para celebrar la identidad cafetera y compartir alrededor de la bebida que representa la esencia de este territorio.

Durante esta celebración, la marca Alma Caldense, del Comité de Cafeteros de Caldas, acompañó el evento entregando café gratuitamente a los asistentes, llevando el sabor y la calidad del café caldense a la comunidad.

De igual manera, los Almacenes del Café estuvieron presentes con su oferta comercial, acercando a los consumidores diferentes productos y fortaleciendo el vínculo entre la caficultura, la cultura y el desarrollo económico del departamento.

Una celebración que reafirma que el Paisaje Cultural Cafetero continúa siendo un territorio vivo, donde las tradiciones, las familias cafeteras y la cultura del café siguen construyendo historia.

Entre tanto, el departamento de Risaralda con un encuentro realizado en el Parque Lago La Pradera, en Dosquebradas. La jornada, organizada por la Asociación Red de Turismo Rural de Risaralda (ATURED), reunió a representantes de instituciones públicas, la academia, el sector turístico y actores del territorio para reflexionar sobre el presente y el futuro de este patrimonio que identifica a la región.

El evento contó con el respaldo de la Alcaldía de Dosquebradas, Dosquebradas Ventana Turística del Eje, la CARDER, el Comité de Cafeteros de Risaralda, Risaralda Diversidad de Perfiles, la Universidad Tecnológica de Pereira, la Cámara de Comercio de Dosquebradas, la RAP Eje Cafetero y la estrategia Hecho en la Región Eje Cafetero – Colombia. Durante la agenda se desarrollaron conferencias sobre relevo generacional, gobernanza territorial, turismo sostenible, interpretación del Paisaje Cultural Cafetero y gestión del riesgo, además de una muestra permanente de productos y servicios turísticos.

La RAP Eje Cafetero participó activamente en esta conmemoración, reafirmando su compromiso con la articulación regional y el fortalecimiento de iniciativas que promueven la conservación, la apropiación y la proyección del Paisaje Cultural Cafetero como un motor de identidad, desarrollo sostenible y competitividad para los territorios que hacen parte de este patrimonio mundial.

De otro lado el presidente de la Asamblea de Caldas ,Jair de Jesús Álvarez, señaló que esta declaratoria ha sido muy importante para la región y para el departamento de Caldas y resaltó los proyectos priorizados, que para el caso de Caldas fue sobre vivienda cultural campesina a la cual se le ha venido dando importancia, que se inició con una prueba piloto en le municipio de Palestina, en donde se construyó una vivienda en guadua para demostrar que se puede seguir conservando ese PCC y ya hoy la gobernación de Caldas está construyendo 42 viviendas más y cuya pretensión es que no se quede solamente en Caldas, sino que sea piloto para que los cuatro departamentos lo puedan implementar.

Igualmente se refirió a un hospital de cuarto nivel en el departamento de Risaralda y que salió del PCC y que va avanzando; también el pueblito mágico en el norte del Valle del Cauca, el turismo en el Quindío y demás proyectos, lo que genera un concepto favorable de esta declaratoria. No obstante, falta seguir trabajando, en referencia a la conservación de la arquitectura colonial y colorido de las fachadas, por falta de mantenimiento, especialmente en el norte de Caldas, Aguadas y Salamina.

Agregó que al respecto se ha hablado con la secretaría de vivienda para impulsar un proyecto, no solo con recursos departamentales, sino con recursos del orden nacional, apoyados en la declaratoria de la UNESCO para conservación de fachadas, no solo en estos municipios, sino en los demás que hacen parte de la declaratoria, en lo que se está trabajando.

El panorama actual: Las alarmas de los 15 años (2026)

No obstante, a pesar de los discursos de optimismo, también en los balances y encuentros regionales realizados con motivo de este decimoquinto aniversario, las conclusiones de expertos y líderes de la RAP Eje Cafetero exigen acciones urgentes frente a:

  • Pérdida de hectáreas cafeteras: La volatilidad de los precios del grano y el cambio climático han provocado que muchas tierras aptas para café se estén cambiando a monocultivos como el aguacate hass o a la ganadería, lo que desibuja el “paisaje vivo” que premió la UNESCO.
  • Deterioro arquitectónico: El alto costo de mantener el bahareque tradicional ha hecho que muchas viviendas rurales pierdan su arquitectura típica. La transformación física y en materiales de muchas viviendas tradicionales cafeteras para convertirlas en ecohoteles, chalets, glampins, entre otros estilos modernos de alojamiento, también están haciendo que se desdibuje la declaratoria.
  • Falta de articulación pública: Existe una fuerte crítica hacia el Gobierno Nacional y el Ministerio de Cultura por la falta de un presupuesto robusto y un plan de acción unificado que obligue a los municipios a blindar legalmente el patrimonio frente a la minería o la construcción desmedida.

En conclusión:

El Paisaje Cultural Cafetero demostró en estos 15 años que la cultura y la tradición tienen un valor comercial y turístico incalculable. Sin embargo, el reto para los años venideros ya no es promocionarlo, sino protegerlo para que no se convierta en una “falsa postal”, garantizando que el caficultor reciba un pago justo que le permita seguir viviendo del campo de manera digna.

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